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domingo, 8 de noviembre de 2015

El comunicador social como gestor de información y opinión

El comunicador social como gestor de información y opinión


(Jeffry Nova-Noviembre 2014) El ser humano desde su existencia se ha expresado en diferentes formas e interpretaciones. La biblia nos habla en sus primeros libros como Adán y Eva se relacionaban creando los nombres de las cosas que veían a su alrededor. Desde la flora, minerales, fauna entre otros, se comunicaban discutiendo como los nombrarían. En la era del Paleolítico, fue demostrado que los Homónimos desarrollaron creencias religiosas y espirituales reflejadas en figuras echas de piedra como la Venus de Willendorf, con unos 22 000 mil años de antigüedad. En lagunas localidades de Alemania e Israel, existen placas grabadas con manifestaciones simbológicas-artísticas que indican algunos de los métodos comunicacionales utilizados por estas tribus primarias. De la misma forma que hemos ido evolucionando como especie humana, también ha evolucionado nuestra forma de comunicarnos con el mundo.
El ambiente periodístico siempre se ha caracterizado por ser algo hostil. Cuando se vive en un país donde las dictaduras vivieron en nuestras calles hasta finales de los años 50, seguido por gobiernos colocados por intereses internacionales y propios, creando un fuerte debacle social manifestado por el pueblo en los años 90, alzando su voz y negándose rotundamente a los sistemas económicos y gubernamentales que se empleaban. El gremio periodístico nunca ha sido sencillo.
La periodista venezolana  Irma Barreto relata en su libro “Cuarenta años de combate periodístico” la serie de acontecimientos que tuvo que vivir por ejercer su profesión en el año 1958, bajo el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.
“Antes de comparecer ante el Consejo de Guerra, donde se me requería para investigación, las incursiones policiales se repitieron diariamente en mi domicilio, que hube que abandonar. Últimas noticias suspendió mi columna periodística, silenciando mis artículos sin explicación alguna. Me había encontrado en la más absoluta indefensión a no ser la premura con la cual actuó el Colegio nacional de Periodistas”
“Gracias a esta movilización y a la defensoría jurídica promovida por el CNP, mi prisión en Tocuyito duro menos de dos meses, menos represivo que los jefes de  los medios resulto ser el Director del Penal de Tocuyito, quien autorizo el pase de máquina  de escribir y material informativo para que trabajásemos en la celda. Silenciada la columna de Ultimas Noticias, igual suerte hubo de correr la traducción periódica que hacíamos del francés para el diario El Nacional”   
El Código de Ética del Periodista Venezolano reza:

Art 4: El periodista tiene la verdad como norma irrenunciable, y como profesional está obligado a actuar de manera que este principio sea compartido y aceptado por todos. Ningún hecho deberá ser falseado y ningún hecho esencial deberá ser deliberadamente omitido. El Colegio Nacional de Periodistas está obligado a prestar amparo a todo colegiado que sea afectado por defender la verdad.
Como próximos Comunicadores Sociales en formación, tenemos un arduo trabajo por delante. Teniendo en cuenta la situación política y social de un país dividido, con múltiples conflictos generados por una doctrina política. Existe una línea muy delgada entre la veracidad y la manipulación mediática a un público que confía en la información dada.
Sin dudas el rol del periodista ha sufrido distintos tipos de mutaciones a través de los cambios tecnológicos, nuevas ideologías pedagógicas y teorías mercantiles que han convertido la profesión en un escenario para el adiestramiento y la promulgación de interés personales. Para nadie es un secreto que algunos medios públicos de nuestro país ejercen firmes posturas políticas, dejando de informar verazmente para convertirse en casi voceros oficiales de un partido político. Un país donde los últimos 15 años se han celebrado más de 19 eventos electorales, casi a diario se realiza cadenas presidenciales, inauguración de obras públicas, es casi imposible no estar informado.
¿Pero realmente somos un pueblo informado?
Las redes sociales han convertido a cualquier persona común en un reportero de calle. Portales como El Nacional Web, Noticias 24, Ultimas Noticias, entre otros, publican en sus páginas electrónicas noticias enviadas por sus lectores comúnmente enviadas vía Twitter. Actualmente casi cualquier persona posee un celular inteligente con el cual toma una fotografía con una pequeña reseña del hecho noticioso y la envía a la red social de su preferencia. Pero esta inmediatez de la información tiene un precio, solo estamos obteniendo una noticia. No existe ningún tipo de formalidad de una fuente oficial ni información certera. Nos estamos llenando de noticias y no de información.
Quizás estas nuevas herramientas electrónicas han degenerado nuestra profesión, dejando de un lado el formalismo, la investigación, un lenguaje adecuado para el lector, convirtiéndonos en simples antenas repetidoras de información.

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